¿Cuál es tu personaje en la obra?

Piccione, el chef.

¿Cómo te eligieron para hacer ese personaje?

Fue un consenso grupal. Hubo una propuesta para todos. Cada uno escribió desde su lugar personal y teníamos que elegir tres personajes. Uno de los que elegí fue Piccione.  Cuando lo leí me atrajo, hay algo que me atrapo, aparte el habla en  italiano y yo también.

 ¿Como te preparaste respecto del idioma?

Fue de  a poquito, porque es un cocoliche, mezcla entre italiano y español.

Lo interesante fue investigar que era un  cocoliche, que se ve mucho en la época de antes, de Gardel, de Niní Marshal, y a partir de ahí empezar a jugar con el italiano y el español. Es una búsqueda que hoy por hoy la sigo haciendo.

¿Tuviste la oportunidad de hacer una obra más moderna, donde puedas notar el cambio con respecto a esta?

No nunca hice una obra muy actual. Siempre trabaje Chejov, Lorca. La búsqueda de creación esta en el mismo lugar.

¿Cómo es la formación de un actor?

 ¡Larga! (risas), no termina nunca. Un actor tiene un montón de altibajos, esta relacionado con uno porque implica mucho a nivel personal. Tu instrumento es tu cuerpo todo el tiempo y es una carrera que tenés que investigar y vas descubriendo cosas de uno mismo. Se trabaja mucho con las emociones. Al principio es un juego pero luego las emociones siempre están a flor de piel y el actor juega con eso.

 ¿Cómo fue la relación con el resto del elenco?

 Fue un trabajo que disfrute mucho. La relación con mis compañeros es excelente.

 ¿Qué pasa cuando no hay feeling con alguien del elenco?

 Y pasa siempre, que aparece un roce, hay una discusión y uno se queda con eso que paso pero luego uno termina hablando. Hay que crear un buen vínculo y después mantenerlo. En el escenario a veces lo roces se notan un poquito pero hay que tratar de que eso no sea un problema.

 ¿Qué dificultades encontraste respecto de tu personaje?

 Ser una persona grande y obesa. Tengo 22 años y hacer un personaje de 50, 60 años no fue nada fácil. Hice una búsqueda a partir de un almohadón en la panza y después practique hasta llegar a sentirme así.

 ¿Qué fue lo mejor que te dejo Babilonia?

 El trabajo en equipo.